3 septiembre, 2026

“La crisis te lleva a la supervivencia, pero la coyuntura pasa rápido y hay que construir el mañana”

Las empresas familiares desempeñan un papel fundamental dentro del segmento pyme en Argentina. De acuerdo con datos del Instituto Argentino de la Empresa Familiar (IADEF), las pymes familiares constituyen aproximadamente el 80% del entramado productivo nacional, generan cerca del 70% del empleo privado y aportan alrededor del 60% del PBI.

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Jorge Omar Hambra, consultor en Desarrollo y Capacitación de Recursos Humanos y director del Club Argentino de Negocios de Familia (CANF), partner de los Premios PYME, analizó el contexto que enfrentan estas empresas y el rol de los tomadores de decisión en su interior. “En el traspaso generacional, los más jóvenes tienden a asumir más riesgos. Esto genera un conflicto estructural que puede tensar las posiciones, pero el secreto está en que no se quiebren. Hay que lograr trabajar juntos en esa dicotomía”, afirmó Hambra.

El especialista señaló que, en las empresas familiares, los conflictos suelen tornarse más personales y atravesados por lo emocional. Por ello, destacó la importancia de profesionalizar su operación. Desde su función en la CANF, Hambra acompaña a los empresarios para que “tengan conversaciones significativas, donde cada uno respete lo que siente y se privilegie el objetivo común, porque nadie quiere destruir la empresa”. En este sentido, describió dos posibles reacciones ante contextos adversos.

“Ante una situación de riesgo, la familia puede abroquelarse y trabajar unida como nunca antes, algo frecuente en etapas de crisis económicas”, indicó. Por otro lado, también puede aumentar la fisura interna. “Las pymes deben evitar que la empresa se fracture; se puede mover la casa, pero no debe agrietarse ni caer en un pozo”, explicó. “La crisis te lleva a la supervivencia, pero la coyuntura pasa rápido y hay que construir el mañana, no sólo desde lo económico sino también desde lo relacional”, concluyó.

La CANF es partner de la novena edición de los Premios PYME, iniciativa de Banco Galicia y Clarín que reconoce la gestión, la innovación y el impacto de las pequeñas y medianas empresas argentinas. Además, cuenta con el apoyo de la Asociación para el Desarrollo de la Dirección Empresarial (ADIRAS), la Fundación Observatorio PyME (FOP), la consultora San Martín, Suárez y Asociados (SMS) y la CANF.

El certamen se organiza en cuatro categorías:

– PYME Exportadora: para empresas que consolidaron sus ventas en el exterior y expandieron su presencia en mercados internacionales, demostrando competitividad con productos y servicios argentinos.

– PYME de Innovación Digital: para firmas que incorporaron tecnología e inteligencia artificial para transformar procesos, optimizar la experiencia del cliente y generar nuevas oportunidades comerciales mediante automatización y análisis de datos.

– PYME en Expansión Comercial: destinada a empresas que escalaron su modelo de negocio a través de la diversificación de productos, desarrollo de franquicias o nuevos canales de comercialización.

– PYME Industrial: enfocada en compañías manufactureras que mejoran sus procesos productivos, incorporan tecnología y contribuyen al crecimiento económico mediante la generación de empleo y valor agregado.

Además de los premios por categoría, se entregará el Premio PYME Oro, elegido entre los ganadores, y una distinción especial a la Trayectoria. Un jurado académico de la Universidad de San Andrés evaluará las postulaciones y seleccionará a los finalistas. El 6 de octubre, los 12 finalistas expondrán sus casos y responderán preguntas ante el Jurado de Honor, que elegirá a los ganadores y al Premio PYME Oro. La exposición y la ceremonia de premiación se realizarán en el edificio Plaza Galicia, en el barrio porteño de Chacarita.

El desafío generacional

Un estudio de la Universidad Siglo 21 revela que en 2025 solo una de cada tres empresas familiares logra pasar a la segunda generación, mientras que apenas entre el 10% y el 15% alcanza la tercera. Además, menos del 20% cuenta con un plan formal de sucesión.

Para Hambra, es fundamental que las empresas familiares construyan un camino compartido mediante conversaciones significativas. “Hay que hablar directamente con los familiares sin confrontaciones, establecer intereses comunes y las vías para satisfacerlos”, señaló. También advirtió que es necesario abordar los desacuerdos sin ocultar las crisis, ya que, a largo plazo, taparlas deteriora la confianza entre los integrantes.

Además de las tensiones tradicionales entre generaciones, la irrupción de la tecnología y la inteligencia artificial ha creado nuevos conflictos. “A las generaciones mayores les cuesta dialogar con el avance tecnológico, se sienten arrolladas y, en algunos casos, agradecen que los jóvenes se hagan cargo”, explicó Hambra. Sin embargo, también reconoció que algunos sienten que los jóvenes utilizan la tecnología para marginar a las generaciones anteriores.

“Eso genera desconfianza mutua y ruptura del diálogo, y si no hay un mediador que ayude a recomponer el vínculo, el pronóstico no es alentador”, señaló. Por ello, destacó que las decisiones en las empresas familiares no deben guiarse únicamente por la emocionalidad.

“Nuestro trabajo es profesionalizar los procesos y construir proyectos comunes. Para ello, es fundamental establecer reglas claras entre familia y empresa mediante protocolos, que actúan como verdaderas leyes para regular esa relación”, añadió. Como partner de los Premios PYME, la CANF ofrece talleres gratuitos a las empresas que ganan el Premio Oro, con el objetivo de brindar capacitación en estas áreas.