Abandonaron cinco vacas en una isla remota y, 130 años después, el ADN reveló qué ocurrió con el rebaño
En 1871, cinco vacas fueron llevadas a la Isla Amsterdam, un territorio volcánico remoto de aproximadamente 55 kilómetros cuadrados ubicado a unos 4.440 kilómetros al sureste de Madagascar. Estas vacas, trasladadas desde la Isla Reunión por un granjero francés que intentó establecerse en la isla, quedaron abandonadas tras el fracaso del asentamiento. Sin cría controlada ni la llegada de nuevos ejemplares, el pequeño rebaño logró reproducirse hasta alcanzar casi 2.000 animales en ciertos momentos, según revelan análisis genéticos recientes.

El aislamiento inicial representaba un riesgo significativo para la diversidad genética del rebaño, debido a la estrecha consanguinidad y a la imposibilidad de incorporación de nuevos genes. Fenómenos como el efecto fundador, la deriva genética y la alta probabilidad de enfermedades o eventos climáticos adversos amenazaban la supervivencia del grupo. Sin embargo, el estudio publicado en la revista *Molecular Biology and Evolution* indica que el cuello de botella genético inicial, aunque intenso, fue relativamente breve. El rápido crecimiento de la población permitió conservar parte de la variación genética original.
Para reconstruir la historia genética del rebaño, los científicos analizaron muestras de ADN de 18 vacas, tomadas en 1992 y 2006. Los genotipos completos y los análisis de ascendencia mostraron que aproximadamente el 73,1 % de la genética provenía de bovinos taurinos europeos, mientras que el 26,9 % restante estaba relacionado con cebúes del Océano Índico. Entre los linajes europeos destacan animales de la Isla de Jersey, y la influencia cebuina se aproxima a poblaciones de Madagascar y Mayotte. El ADN confirmó que el grupo fundador equivalía a apenas cinco individuos.
Aunque los genomas presentaban un 30 % de consanguinidad —un nivel alto—, la pérdida de diversidad genética fue moderada. La combinación de ascendencias europeas y cebuínas proporcionó una base genética más heterogénea de lo esperado para un grupo tan reducido. Previamente se había planteado la hipótesis de que las vacas habían desarrollado enanismo insular para adaptarse a recursos limitados, pero el análisis genómico más reciente no encontró evidencias sólidas de ese fenómeno, sugiriendo que los animales fundadores ya tenían un tamaño reducido. Por otro lado, se detectaron señales de selección principalmente en genes relacionados con el sistema nervioso y el comportamiento, lo que podría estar asociado a la transición de una vida doméstica a una asilvestrada.
Con el crecimiento del rebaño, la Isla Amsterdam enfrentó un nuevo desafío ambiental: el impacto negativo de las vacas sobre la vegetación nativa y las áreas importantes para especies de aves marinas. A partir de 1988 se implementaron medidas de control y, finalmente, en 2010 se erradicaron por completo los bovinos de la isla. Gracias a las muestras biológicas conservadas antes de su eliminación, la investigación genética pudo preservar la historia del rebaño, revelando el equilibrio complejo entre la formación de una población asilvestrada única y la restauración de un ecosistema insular vulnerable.
