14 septiembre, 2026

Aylen, la argentina que dejó su trabajo a los 38 años para viajar por el mundo: «Odiaba mi vida, pensé que era una locura, pero hoy vivo de lo que amo»

Durante años, Aylen Frontera llevó una vida profesional estable. Se graduó de abogada en la Universidad Nacional de Córdoba a los 23 años y ejerció la profesión durante 16 años. Sin embargo, nunca terminó de sentirse plena en su carrera, ya que no disfrutaba su trabajo y su verdadera pasión estaba en viajar alrededor del mundo.

aylen,-la-argentina-que-dejo-su-trabajo-a-los-38-anos-para-viajar-por-el-mundo:-«odiaba-mi-vida,-pense-que-era-una-locura,-pero-hoy-vivo-de-lo-que-amo»

La cordobesa, de 41 años, siempre tuvo ese deseo latente. Mientras trabajaba, organizaba sus vacaciones para conocer nuevos destinos, aunque sentía que unas pocas semanas al año eran insuficientes para la vida que quería. “Lo peor de todo es que yo odiaba mi trabajo, no me gustaba ser abogada. En mi mente, era la única forma que existía para poder viajar”, confesó Aylen.

El punto de inflexión llegó a los 38 años, cuando conoció a Gonzalo, su pareja actual, quien se desempeña en marketing y publicidad digital. Esta relación despertó su interés por un ámbito profesional completamente distinto al derecho.

Mientras aún ejercía como abogada, Aylen empezó a realizar cursos y a capacitarse en creación de contenidos para empresas y publicidad digital. El cambio fue progresivo: fue dejando de lado su antigua profesión y especializándose en esta nueva área.

Con el tiempo, consiguió trabajar como freelance para marcas cordobesas y nacionales. Este nuevo esquema le permitió hacer realidad lo que durante años parecía incompatible con su vida laboral: viajar durante meses sin dejar de trabajar.

La posibilidad de trabajar de manera remota transformó por completo su rutina. Junto a Gonzalo, organizan sus viajes respetando sus compromisos laborales y han encontrado la fórmula para combinar ambas actividades. En uno de sus últimos viajes, permanecieron tres meses en Europa.

Lejos de ser un inconveniente, la diferencia horaria con Argentina les permitió aprovechar buena parte del día antes de comenzar la jornada laboral. “Recorremos de 8 a 14 y a esa hora son las 9 de la mañana en Argentina”, explicó Aylen. En apenas tres meses visitó 14 países y actualmente acumula 44 destinos recorridos.

Entre los países de su última travesía figuran Italia, Francia, Luxemburgo, Alemania, Eslovaquia, Hungría, Serbia, Bosnia y Herzegovina, Montenegro, Macedonia del Norte, Albania y Grecia. Este cambio también implicó abandonar varias certezas: a sus 41 años, Aylen reconoce que imaginaba esta etapa de su vida de manera muy distinta.

“Me imaginaba a los 41 años con la vida resuelta y me encuentro empezando de nuevo con un trabajo distinto porque estoy explorando”, afirmó. Su estilo de vida implica pasar meses lejos de familiares, amigos y hábitos cotidianos, pero asegura que la decisión mejoró significativamente su bienestar. Viajar no solo se convirtió en una parte fundamental de su rutina.

Además, el contenido que comparte en redes sociales refleja una mirada que busca alejarse de los circuitos turísticos más conocidos. Aylen publica recomendaciones, consejos e historias de los lugares que visita, proponiendo explorar sitios fuera de los itinerarios tradicionales.

Por ahora, su actividad como creadora de contenido turístico está separada de su principal fuente laboral, que es la generación de contenidos para marcas. No obstante, no descarta que sus redes sociales puedan convertirse en una actividad profesional en el futuro.

Su experiencia cambió también su forma de entender los viajes. Aylen recomienda evitar visitar otros países con una actitud comparativa constante respecto al propio lugar de origen. “Viajen como observadores, aprendan y saquen sus conclusiones a partir de lo bueno”, aconseja. Para ella, conocer otra cultura implica aceptar sus diferencias en lugar de juzgarlas con parámetros propios.

Tres años después de iniciar este proceso de transformación profesional, asegura que la incertidumbre inicial dio paso a un estilo de vida que nunca había imaginado posible.

“Mi forma de vida no es tradicional porque paso meses alejada de amigos, familia y hábitos, pero nunca fui tan feliz en mi vida”, afirmó. Y dejó una reflexión para quienes piensan en cambiar de rumbo: “Ojalá que la gente se anime a hacer lo que realmente sueña, ama y quiere, porque se puede y nunca es tarde”.