Franco Colapinto y una pista que premia a los valientes: qué puede esperar del desafío de Monza
Existen circuitos que forman parte esencial de la historia de la Fórmula 1 y otros que parecen estar diseñados para contarla. Monza pertenece a este segundo grupo. Este fin de semana, Franco Colapinto regresará al Autódromo Nazionale di Monza, escenario donde, hace dos años, inició su trayectoria en la Fórmula 1 debutando con Williams. Sin embargo, esta vez lo hará en un contexto distinto: ahora competirá como piloto de Alpine, con un monoplaza actualizado y la tranquilidad de saber que continuará siendo titular en la próxima temporada.

Monza no ofrece lugar para esconderse. Es el circuito más rápido del calendario y uno de los trazados más singulares: combina largas rectas con frenadas intensas y curvas que exigen encontrar el equilibrio entre velocidad y control. Esta pista demanda confianza y precisión; atreverse a frenar tarde o mantener una línea puede marcar la diferencia en el resultado.
Ubicado dentro del Parque de Monza, el Autódromo Nazionale ofrece un recorrido a alta velocidad que ha sido uno de los favoritos del paddock durante décadas. Este año albergará su 96° Gran Premio, incluyendo las carreras previas a la creación del Campeonato Mundial de Fórmula 1. Además, es uno de los pocos circuitos que formaban parte del calendario original.
Inaugurado en 1922, Monza conserva sectores de su configuración inicial, como la Curva Grande (Curva de Biassono) y las Curvas di Lesmo. Sin embargo, las largas rectas y las bruscas zonas de frenado definen el reto para los monoplazas actuales. Las chicanas Rettifilo y della Roggia serán puntos clave donde los pilotos deberán buscar sus límites.
Históricamente, Monza ha sido escenario de carreras con intensos rebufos y finales ajustados. En 1965 se registró el récord de mayor cantidad de cambios de líder en una carrera, con 41; mientras que en 1971 hubo ocho pilotos al frente y el final más cerrado de la historia del circuito, con una diferencia de apenas 0,010 segundos.
Con cuatro zonas de Modo Recta, la pista vuelve a poner el foco en las estrategias y la capacidad de los equipos para aprovechar las oportunidades en una carrera que suele ofrecer emoción y múltiples cambios de posición.
Para Colapinto, además, habrá un desafío extra: por primera vez podrá pilotar en un Gran Premio el Alpine con el paquete de mejoras que Pierre Gasly estrenó la semana pasada en Zandvoort. El francés logró rescatar un punto con esa actualización y ahora ambos pilotos contarán con la nueva configuración.
“Será mi primer fin de semana con nuestro nuevo paquete de mejoras y estoy deseando probarlo. El paso parecía prometedor y trabajaremos duro para adaptarnos a los cambios lo antes posible”, afirmó Colapinto.
El piloto argentino llega a Monza tras semanas intensas, primero con el regreso de la Fórmula 1 luego del receso veraniego y el Gran Premio de Países Bajos, y después con la confirmación de Alpine de que continuará junto a Gasly la próxima temporada.
“Estoy encantado de que, en el periodo previo a Monza, el equipo haya confirmado que seguiré el próximo año, junto a Pierre. Quiero reiterar mi agradecimiento a Flavio y Steve por la confianza. Es una sensación increíble continuar con este equipo un año más”, expresó.
Esta renovación le permite afrontar este regreso a Monza con otra perspectiva. “Hemos hecho un gran progreso este año, tanto con el auto como con mi pilotaje, así que estoy muy contento de que se haya reconocido y seguiré dando lo mejor para el equipo”, agregó.
No obstante, Colapinto sabe que el foco está en lo que sucederá sobre el asfalto italiano. “Por ahora, nuestra atención está puesta en Monza y en la posición que ocupamos en el campeonato”, sostuvo.
El recuerdo de su debut en 2024 en este circuito estará inevitablemente presente. “Debuté en la F1 aquí y siempre es un placer correr frente a la afición italiana”, comentó el bonaerense, que reside en Italia y este miércoles tuvo la oportunidad de conocer al delantero argentino Lautaro Martínez durante un entrenamiento del Inter de Milán.
Para Alpine, el reto será determinar si el buen rendimiento del paquete de mejoras visto en Zandvoort puede trasladarse a un circuito tan diferente como Monza. Gasly llega optimista tras sumar puntos en Países Bajos y reconoce que el equipo cree que pudo haber explotado aún más el potencial.
“Estoy emocionado y con ganas de sumar más puntos en nuestra lucha por el campeonato”, afirmó el francés.
Gasly, además, tiene un motivo especial para disfrutar del fin de semana. Vive en Milán y considera Monza casi como una carrera en casa. Allí consiguió, en 2020, su primera victoria en la Fórmula 1, un recuerdo que según reconoce aún evoca con frecuencia.
El viernes, sin embargo, no será él quien pilote el Alpine en la primera sesión de entrenamientos. Cederá su lugar al piloto reserva Paul Aron, que tendrá su segunda práctica con el equipo esta temporada después de conducir el auto de Colapinto en Budapest.
Aron también aportará información sobre el nuevo paquete, que ya probó en el simulador. Tras la sesión en pista, regresará a Enstone para continuar su trabajo aportando a la puesta a punto del monoplaza.
De esta forma, Colapinto afrontará el sábado con sus primeros kilómetros en Monza al mando del Alpine actualizado y con referencias sobre lo aprendido en la primera jornada.
Este regreso será cargado de simbolismo, pero también representará una prueba concreta. Dos años después de haber abierto en Monza la puerta de la Fórmula 1, Colapinto retorna
